V. Regalo

LUGAR EQUIVOCADO

Todavía era de noche cuando el hombre se levantó. Con el automatismo de lo que se ha hecho miles de veces, tomó la caña, la linterna y la pipa, y se dirigió a la laguna.
Una vez allí, preparó con destreza los enseres de pesca, lanzó el anzuelo, encendió la pipa y esperó.
Acertaba a pasar por allí un joven provisto de un equipo de pesca.
-¿Qué tal, buena pesca?
-Nada, no.
-¿Hace mucho que está?
-Hoy, desde el amanecer. Pero hace diez años que vengo todas las mañanas.
-¿Y suele obtener buenas piezas?
-No, nunca.
-Pero, ¿qué carnada usa?
-Ninguna, hijo. No vale la pena.
-¿Cómo?
-Esta laguna no tiene peces, porque no tiene ni una gota de agua.
-Y ¿para qué viene?
-Porque no sabría adónde más ir, ni qué otra cosa hacer. Cuando esta laguna tenía agua, toda mi familia se alimentó de ella. No aprendí otra forma de vivir.





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