Cuatro tipos de trabajos en las Constelaciones Familiares
Cuando analizo las diferentes constelaciones que se muestran en un taller de Constelaciones Familiares, encuentro básicamente cuatro tipos de trabajos. Soy consciente que toda clasificación es artificial y que, como Bert Hellinger ha dicho de forma tan precisa, “la practica molesta a la teoría”. Pero pienso que puede resultar útil, para tener más claro que es lo que estamos haciendo y que es lo que necesitamos saber cuando trabajamos con el método de las Constelaciones Familiares. Estos cuatro tipos de trabajos los quiero nombrar de la siguiente manera:
implicaciones sistémicas inconscientes
relaciones fusionadas
relaciones conscientes
traumas personales
1. Implicaciones sistémicas inconscientes
En las constelaciones se muestran implicaciones del cliente con familiares y hechos del pasado, que le motivan a actuar de una determinada manera, causándole en consecuencia serias dificultades en su vida, y sobre cuya influencia el cliente no tiene ninguna consciencia. Habitualmente tienen su origen en la exclusión u olvido de otro miembro de su familia. Para que esto haya ocurrido en el pasado familiar, normalmente entre las últimas tres o cuatro generaciones, se requiere una situación dolorosa que las personas implicadas no pudieron superar en su momento, reaccionando con la exclusión de determinadas personas de la familia y con la negación de ciertos sentimientos propios. Se podría entender aquello también como un trauma sistémico. En cualquier caso estos asuntos no resueltos llegan a los miembros posteriores de la familia. El húngaro Ivan Boszormenyi-Nagy, pionero de la comprensión sistémica familiar, lo llamaba “cuentas deudoras” que se pasan entre las generaciones de la misma familia; Mas tarde Bert Hellinger habla de la conciencia familiar que pone al individuo al servicio de su sistema familiar, en un intento de restablecer el equilibrio del sistema perdido anteriormente. Poder hacer visibles estas dinámicas primero y en un segundo paso apaciguarlas es sin duda el plato fuerte de las Constelaciones Familiares. Difícilmente se pueden desvelar estas dinámicas por otros métodos terapéuticos, a diferencia de los siguientes tipos.
2. Relaciones fusionadas
Con frecuencia se ven dinámicas en el cliente que tienen que ver con una relación dependiente del cliente con uno de sus padres, causándole todo tipo de problemas en su vida. A veces esta fusión esta bastante a la vista, otras veces se queda escondida en las profundidades del inconsciente de una persona aparentemente madura y realizada. Su proceso de individualización como persona propia no ha concluido todavía. Aunque esté en la edad adulta, mantiene el cordón umbilical emocional lo que le dificulta para construir una vida y una familia propias, porque necesita quedarse cerca de sus padres. La persona se mantiene en un amor infantil, sintiéndose responsable de la felicidad de su progenitor. Los estados de ánimo de su madre o padre le afectan sobremanera. Aspira a su bienestar, porque de otra forma no sabe estar bien él mismo. Puede incluso que enferme en un intento inconsciente de aliviar a sus padres y de asumir una carga ajena. Stephan Hausner lo resume en la frase “un adulto no se enferma”. En su alma el cliente funciona de forma parecida a unos vasos comunicantes en relación con su madre o padre. Al no haber conseguido salir de esta relación simbiótica, propia de todo niño con su madre, tampoco puede tomarlos en consecuencia. La razón es que solo un adulto que ya se ha separado en su interior de sus padres es capaz de “tomar a sus padres”. En las constelaciones sirve ubicarles en su lugar de hijo, respetando a sus padres grandes y a su destino, y tomando distancia, a veces con el apoyo de algún tipo de ritual que separa el camino de padres e hijos. Cuando el cliente logra por fin la separación, es tanto la consecuencia de un acto de asentir a la realidad tal como es, como de haber concluido un paso pendiente del desarrollo propio.
3. Relaciones conscientes
Hay demandas del cliente que son claras: describen las dificultades en una relación con un ser querido, sean los padres, hermanos, pareja o hijos del cliente. Puede que estas dificultades surjan de dinámicas sistémicas inconscientes del cliente o de una relación simbiótica con su madre o padre. Pero a menudo no van por allí. En la constelación se pueden observar en su lugar otras dinámicas, que tienen su origen en la trasgresión de los órdenes del amor. En la relación en cuestión se ven temas de exclusión por no reconocer relaciones anteriores, desubicación por no respetar el orden respecto al sistema familiar, desequilibrios entre el dar y tomar en la relación, y a veces también simplemente una falta de comunicación. Entonces, aunque el cliente es consciente de los actores principales, desconoce las “reglas del juego” que hacen que su relación funcione mejor y más satisfactoria para ambas partes. En este sentido un taller de Constelaciones Familiares tiene un fuerte aspecto educativo. A través de las constelaciones presenciadas y las explicaciones del constelador, sus participantes toman más consciencia de los órdenes del amor que rigen la convivencia en las familias y relaciones humanas, y cuyo conocimiento se esta perdiendo poco a poco desde el siglo pasado, como consecuencia de los cambios tan rápidos como profundos en la sociedad occidental. Para mi los órdenes del amor son como una brújula que da orientación, mostrándonos el norte en el mundo de las relaciones humanas.
4. Traumas personales
El cliente viene a un taller con toda su biografía en la mochila. A veces hubo sucesos dolorosos en su vida como abusos sexuales, padres violentos, la muerte de un gemelo, un parto peligroso, etc. que le superaron en su momento. Se crearon aspectos suyos traumatizados que se quedaron “congelados” en la edad de la persona cuando ocurrió el suceso, influyendo en el cliente en la actualidad. Ciertos miedos, incapacidades y conductas incongruentes tienen su origen allí. Estos traumas personales pueden mostrarse a través de una demanda explicita del cliente, una información adicional suya, o durante los indicios en el desarrollo de su constelación, expresados por él mismo o por su representante. Aunque las Constelaciones Familiares no me parecen el método más adecuado para tratar asuntos traumáticos del cliente - que requieren un cuidado especial y a menudo prolongado en lugar de una intervención puntual y pública del terapeuta – estos aparecen y hay que saber reconocerlos y manejarlos. De allí ha surgido en el mundo de los consteladores el interés en el tratamiento de trauma, y en el trabajo de personas como Peter Levine, Anngwyn St. Just o Fred Gallo. En mi opinión debería formar parte imprescindible de la formación del constelador saber identificar y tratar un trauma, para no retraumatizar al cliente (o a los representantes) por pura ignorancia o en un intento bien intencionado y mal hecho de ayudarle.
© Peter Bourquin, agosto 2008
Publicado en el ECOS-Boletín nº20